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Sueño y hambre: cómo dormir mal afecta tu alimentación

Actualmente vivimos en una sociedad donde dormir poco ya está normalizado, pero la realidad es que el sueño no es un lujo, se trata de una necesidad biológica. Y cuando el descanso se altera de manera constante no solo va a cambiar tu energía, también tu hambre, antojos y la forma en que tu cuerpo regular diferentes procesos importantes para tu salud. 

Existe evidencia científica en donde se ha analizado la relación entre los patrones de sueño, las conductas alimentarias y el riesgo de enfermedades crónicas, encontrando asociaciones importantes entre dormir mal y alteraciones metabólicas.

El problema no es solo sentirse cansada

El sueño participa en múltiples funciones del organismo, entre ellas funciones cognitivas, metabólicas, hormonales, inmunológicas y cardiovasculares. 

De acuerdo a una revisión sistemática reciente, los patrones de sueño alterados pueden estar relacionados con mayor riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, incluyendo alteraciones metabólicas y cardiovasculares. 

Esto no significa que dormir mal unos días vaya a causar automáticamente una enfermedad.

Pero sí muestra que tener un descanso insuficiente sostenido puede convertirse en un factor que impacte diferentes sistemas del organismo. 

Además, en la sociedad actual cada vez es más frecuente tener pocas horas de sueño debido al estilo de vida acelerado, estrés crónico con trabajo nocturnos, uso excesivo de dispositivos electrónicos y  realizar actividades durante la noche. 

¿Por qué dormir poco puede hacer que tengas más hambre? 

La privación de sueño puede modificar hormonas relacionadas con el hambre y la saciedad; cuando dormimos menos horas aumenta la grelina (hormona asociada al hambre) y disminuye la leptina (hormona relacionada con la saciedad). Esto puede hacer que tengas más apetito, mayor deseo por alimentos palatables lo que activa el sistema de recompensa del cerebro y genera una sensación placentera que puede dificultar el control de las porciones y saber identificar la saciedad.

Las alteraciones de sueño asocian principalmente con: 

  • mayor consumo de alimentos altos en azúcar y grasa 
  • horarios de comida irregulares 
  • cambios en la regulación del apetito 
  • mejor gasto energético debido a fatiga y reducción de actividad física

Y esto es importante porque muchas veces las personas sienten culpa por tener más antojos, más apetito o más dificultad para controlar su alimentación durante periodos de cansancio, pero en realidad existe una respuesta fisiológica detrás. 

Es importante reconocer que a veces nuestro cuerpo lo único que necesita es recuperación, porque vivimos en esa cultura donde descansar suele verse como flojera o improductividad pero descansar se parte de una necesidad fisiológica y aunque muchas veces buscamos mejorar nuestra salud por medio de la alimentación y el ejercicio, es importante recordar que el sueño forma parte de los pilares fundamentales del bienestar. 

Dormir bien no significa tener una vida perfecta, pero si te puede ayudar a regular mejor el apetito, mejorar la energía, favorecer la recuperación, apoyar al equilibrio hormonal y mejorar el bienestar en general. 

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