¿Te ha pasado que cuando estás estresada te cuesta mucho más trabajo cuidar tu alimentación o mantener tu peso? Probablemente has escuchado que tener el cortisol elevado te “engorda”, pero la realidad es mucho más compleja. Aquí te explico porque.
El cortisol es una hormona que nuestro cuerpo produce como respuesta natural al estrés, como tal su función es ayudarnos a reaccionar ante situaciones que nuestro cuerpo percibe como una amenaza.
En pequeñas cantidades y por periodos cortos, el cortisol es completamente normal e incluso necesario para nuestra salud. El problema aparece cuando el estrés se vuelve constante y el organismo permanece activado durante semanas, meses o hasta por años.
Estrés agudo y estrés crónico: no son lo mismo
No todo el estrés afecta de la misma forma.
El estrés agudo, es el que puede presentar cuando tienes una presentación importante, un examen o una situación inesperada, este puede incluso disminuir temporalmente el apetito en algunas personas.
Sin embargo, cuando el estrés ya se vuelve crónico, todo cambia, porque la activación prolongada del sistema de estrés puede favorecer cambios en el hambre, los antojos y la forma en la que el cuerpo almacena energía.
¿Cómo puede el estrés favorecer el aumento de peso?
- Puede aumentar el hambre
La evidencia ha mostrado que niveles elevados de cortisol durante largo periodos de tiempo puede alterar las señales que regulan el apetito.
Incluso se ha observado una asociación con menores señales de saciedad y mayores señales de hambre, lo que puede hacer que muchas personas tengan más dificultades para sentirse satisfecha después de comer.
- Aumenta los antojos
Cuando estamos bajo estrés de manera constante, es común sentir mayor deseo por alimentos altos en azúcar, grasa o muy palatabilidad. Es una respuesta biológica que busca proporcionar energía rápida en momentos que el cuerpo interpreta como demandantes.
- Favorece el “picoteo emocional”
Muchas personas utilizan la comida como una forma de afrontar emociones difíciles como ansiedad, preocupación, frustración o cansancio; con el tiempo este patrón puede contribuir a un mayor consumo de energía sin que necesariamente exista hambre física.
- Puede favorecer la acumulación de grasa abdominal
La investigación reciente ha mostrado que la exposición prolongada a niveles elevados de cortisol, se relaciona con mayor acumulación de grasa, sobre todo en la zona abdominal siendo especialmente grasa visceral. Este tipo de grasa se asocia con un mayor riesgo de alteraciones metabólicas.
Entonces… ¿El cortisol siempre provoca aumento de peso?
No necesariamente, la evidencia actual muestra que existe relación entre estrés y aumento de peso pero no ocurre igual en todas las personas. Algunas pueden experimentar aumento de peso durante el estrés, mientras que otras personas no tienen cambios significativos.
Incluso existen estudios donde las medidas tradicionales de cortisol no tuvieron una asociación fuerte con el índice de masa corporal, por eso no podemos afirmar que el estrés sea el culpable de todo.
Existen diferencias individuales importantes, algunas personas tienen una respuesta de cortisol más intensa ante situaciones estresantes y parecen ser más propensas a comer más cuando están bajo presión, además factores como la calidad de sueño, actividad física, la forma en que afrontan las emociones y el entorno influyen en cómo el cuerpo responde al estrés.
Lo importante aquí
El estrés crónico puede favorecer el aumento de peso, al influir sobre el hambre, los antojos y los comportamientos relacionados con la alimentación. Sin embargo, la relación no es igual para todas las personas, no todas las mujeres estresadas aumentan de peso ni todas las mujeres con sobrepeso tienen niveles elevados de cortisol.
La salud y el peso corporal dependen de muchos factores que interactúan entre sí, por eso al hablar de bienestar femenino no solo debemos pensar en lo que comemos, sino también en cómo dormimos, como manejamos nuestras emociones y cuánto estrés estamos acumulando en nuestro dia a dia.

